EL FUTURO DE LA FELICIDAD
Preguntar cómo ser feliz es pensar en el futuro de la felicidad. Me explico: ¿estamos construyendo una nueva era que promueva la felicidad? Las personas como yo —las que dibujamos, escribimos, disfrutamos reflexionando con nosotras mismas y cuestionándonos, hablando con otros, debatiendo, cambiando de opinión y volviendo a empezar— hacemos todas estas cosas desde siempre. Son una parte indispensable de nuestra felicidad. Y no solo eso: creo que muchas de estas cosas son completamente imprescindibles para ser felices.
Responder a alguien el secreto de cómo ser feliz es, sin ninguna duda, animarle a que se encuentre a sí mismo, a que comparta con otros seres vivos —personas, y también animales— y empujarle a meterse en problemas, porque cuestionarse a uno mismo es a menudo la puerta a descubrimientos dolorosos, pero sanadores.
Personalmente, disfruto de actividades como escribir y dibujar, sobre todo dibujar. La actividad artística es un viaje lleno de riesgos: el riesgo de caer en la neurosis, de alimentar el ego, de frustrarse, de sentir envidia. Afortunadamente, para mí es un espacio de autoconocimiento.
Por ejemplo, estos dos perros del dibujo son Beto y Lola. Mis amores. En este dibujo está el agradecimiento por tenerlos a mi lado, por sentir lo que siento por ellos, y también el miedo —el miedo a que inevitablemente los perderé—. Por eso quiero homenajearlos cada día y aprovechar cada momento con ellos.
Dicho todo esto, volvamos a la afirmación del principio de este texto. Es indiscutible que estamos construyendo una nueva era: el equilibrio de fuerzas en el mundo está cambiando, y la inteligencia artificial y la robótica están transformando nuestras vidas a mayor velocidad de la que podemos asimilar. Y los niños del futuro —los de dentro de 25 años—, ¿podrán seguir dibujando para encontrar su espacio de autorreflexión? ¿O ni siquiera tendrán lápices de colores para hacerlo? Cuando nazca una niña como yo, ¿cómo podrá encontrar su camino si nunca aprende a dibujar?
Una vida infeliz es una vida sin sentido, y la felicidad no puede venirnos de fuera: solo puede venir de dentro, a través de la creación, el pensamiento, el deporte, el amor, el agradecimiento y el crecimiento personal.
